En abril de 2025 volvió el servicio ferroviario entre Llanquihue y Puerto Montt, después de casi 18 años. La noticia fue celebrada como parte del impulso del plan “Trenes para Chile”, usando infraestructura existente y recuperando una conexión muy esperada para la provincia.
Pero a un año de su puesta en marcha, la pregunta de fondo es otra: ¿el servicio fue diseñado para resolver realmente una demanda de transporte o más bien para cumplir con una promesa política?
El tren opera con material rodante antiguo y reacondicionado. No es alta velocidad. Es un servicio de cercanía, con velocidades moderadas y paradas intermedias. Según antecedentes públicos, el tramo completo Llanquihue–Puerto Montt considera cerca de 37 minutos de viaje y una velocidad promedio cercana a los 50 km/h.
Durante abril de 2026 se conocieron nuevos problemas: retrasos, fallas operacionales y el fin de las salidas sabatinas. EFE explicó que los servicios de sábado habían sido incorporados para reforzar la temporada de verano y que el tren vuelve a su operación habitual de lunes a viernes.
Sin embargo, la discusión es más profunda. Si queremos pensar a Puerto Montt, Puerto Varas y Llanquihue como una zona cada vez más conectada, el tren no puede ser solo un símbolo: debe ser confiable, frecuente, seguro y útil para la vida diaria.
El regreso del tren fue una buena noticia.
Pero ahora corresponde preguntar si el servicio está a la altura de lo que la provincia necesita.
¿Tren de verdad para una ciudad que crece o solo una postal ferroviaria para la foto?


