En sus primeros dos meses, el nuevo gobierno registró un fuerte aumento en el ingreso de proyectos al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, marcando una cifra inédita desde la creación del sistema en 1994. En total, durante los primeros 61 días de administración se presentaron 65 iniciativas, con una inversión asociada de US$ 22.258 millones.
El dato es relevante porque representa cerca del 23% del total de inversión actualmente en tramitación ambiental, que alcanza aproximadamente los US$ 94 mil millones. Para distintos actores del sector privado, este movimiento refleja una señal de mayor confianza y una expectativa de que los permisos puedan avanzar con más rapidez y certezas.
Entre los proyectos ingresados destacan grandes iniciativas ligadas a minería, energía e infraestructura productiva, sectores clave para el crecimiento económico y la generación de empleo. La lectura que hacen inversionistas y empresas es que un ambiente regulatorio más claro puede acelerar decisiones que venían postergadas o esperando mejores condiciones políticas y administrativas.
El Gobierno, por su parte, ha puesto el foco en reducir la llamada permisología y agilizar la tramitación de proyectos sin eliminar la evaluación ambiental. Una de las medidas que se busca reforzar es que los organismos públicos entreguen observaciones dentro de plazos más acotados, evitando que los procesos se extiendan durante meses o incluso años sin definiciones.
La discusión también se relaciona con el Comité de Ministros, instancia donde se revisan reclamaciones de proyectos relevantes. En este frente, el Ejecutivo ha intentado acelerar resoluciones pendientes y destrabar iniciativas que acumulaban largos periodos de espera, con el objetivo de dar una señal más clara al mundo productivo.
El récord de ingresos al SEIA no significa que todos los proyectos estén aprobados ni que se ejecuten de inmediato, pero sí muestra un cambio de ánimo en materia de inversión. En un país que lleva años debatiendo cómo recuperar crecimiento, productividad y confianza empresarial, la velocidad con que avancen estos procesos será clave para saber si esta señal inicial se transforma en actividad concreta.
Para regiones como Los Lagos, este debate también es relevante. La inversión no solo se juega en grandes faenas mineras del norte o proyectos urbanos del centro del país; también depende de que territorios con potencial turístico, energético, logístico, agrícola e inmobiliario cuenten con reglas claras, evaluaciones serias y tiempos razonables para concretar nuevas iniciativas.



