El mercado inmobiliario del sur de Chile comienza a mostrar señales evidentes de desaceleración. Mientras Puerto Varas enfrenta una caída sostenida en la velocidad de ventas y absorción de proyectos, Puerto Montt atraviesa un escenario aún más complejo marcado por un aumento significativo en la sobreoferta de viviendas.
Distintos actores del rubro advierten que el dinamismo que caracterizó a ambas ciudades durante los últimos años comenzó a perder fuerza en medio de un escenario económico más restrictivo, altas tasas de interés y un consumidor cada vez más cauteloso al momento de invertir en propiedades.
En Puerto Varas, desarrolladores inmobiliarios reconocen que la demanda ya no responde con la misma intensidad que durante el período postpandemia, cuando la migración desde Santiago y otras ciudades impulsó fuertemente el mercado local. Hoy, varios proyectos han debido ralentizar sus etapas de comercialización o extender sus plazos de venta ante una menor absorción.
Puerto Montt, en tanto, enfrenta un panorama todavía más delicado. Expertos del sector aseguran que la capital regional acumula un stock de departamentos y viviendas que supera ampliamente el ritmo actual de colocación, generando preocupación entre inmobiliarias y actores financieros ligados a la construcción.
La situación comienza además a impactar la planificación de nuevos desarrollos. Algunas empresas han optado por congelar futuras iniciativas, mientras otras evalúan rediseñar sus proyectos para ajustarse a un mercado más conservador y con menor capacidad de endeudamiento.
Pese al escenario actual, especialistas coinciden en que el sur mantiene atributos estructurales atractivos para la inversión inmobiliaria a largo plazo, especialmente por su calidad de vida, conectividad y crecimiento urbano. Sin embargo, advierten que el mercado entró en una etapa de corrección donde la ubicación, el precio y la diferenciación de los proyectos serán más determinantes que nunca.



